domingo, 1 de febrero de 2009

En el Principio Era


Mira debajo de las cenizas,
Y dime lo que ves:
¿Periódicos inútiles o trozos muertos de vida?

Cuando has deseado tanto huir de la melodía,
el silencio mira y se compadece.
Me dijiste una vez que sólo era un juego,
"Todas las puertas abiertas se pueden luego cerrar".
Me lo dijiste antes de la traición del viento
Antes que lo único que quedara en nuestros templos fuera nuestro propio altar.

Las estrellas aún brillan en el cielo,
Y los niños aún juegan a nuestro alrededor.
Los potrillos se volverán pronto corceles,
Y dejarán a estos ancianos detrás
Ancianos es porque escogimos.
Ancianos es porque nos quedamos demasiado tiempo ahí, contemplando el huracán.
Una vez nos prometimos ser siempre jóvenes.

Cuando miras desde lo alto del árbol
Recuerdas que nunca fue fácil saltar.
Un día miraremos atrás y veremos
que no fueron las criaturas las que huyeron de nuestra pradera,
sino nosotros que nos bebimos todo el arroyo.

Todo campo seco se puede salvar,
Y todas las ciudades se erigieron de las ruinas.
Toda la noche se va, cuando se le permite vivir a la mañana,
Y la cálida canción acaricia las frías semillas,
Y te diriges a ellas conteniendo en tus manos el milagro que te regaló la lluvia.

miércoles, 14 de enero de 2009

Tumores


¿Cúantos detalles? ¿Cuántos elementos son insertados en una vida para aniquilación? ¿Para aborto?
¿Y quién mueve cielo y tierra para aminorar los efectos? ¿Para extirpar los tumores?
Así de cerca, mis ojos se abren a muchas cosas, y hay un tiempo para ver, toda la verdad incómoda que nunca quise ver.
Y en la mayor insignificancia de un día, bajo los charcos de lluvia, la vista apacible de uno que otro diamante, presenta regalos para sentirse amparado ante la violencia de un derrumbe.
Tumores, envíos a domicilio de un asesinato con disfraz de accidente. Usados por la verdad para acercarnos a ella, y para conocer cosas que no pueden aprenderse de oídas solamente.
Ladrones de energía, aniquiladores de fuerza, infundidores de temor. Tumores, ¿cómo podría uno de ellos ser un buen amigo? Estorbos silenciosos…letales.
Tumores, y el miedo a extirparlos, uno se acostumbra a vivir con ellos.
Pero no me culparé mucho esta vez, un tumor siempre es difícil de detectar. La mayoría de las ocasiones, sólo cuando es visible en su monstruosa forma, uno es obligado a actuar, a veces muy tarde. Sólo entonces se considera el peligro, sólo entonces no es sólo correcto, sino necesario, acudir al doctor.
Tumores, ¿quién ha extirpado uno por sí mismo con éxito?
Tumores, un despliegue de la misericordia de Dios, aún cuando la vida misma sea perdida.
Aún entonces, hay más que un cuerpo inerte, que lágrimas, que la peor agonía.
Tumores, en realidad nadie es absolutamente culpable por tenerlos, pero ¿qué vas a hacer cuando uno ha sido detectado?
Tumores, malos amigos, malas compañías, malas decisiones. Reconocidos por su terca capacidad de causar dolor.

La evolución maligna de una parte de ti, por un agente dañino.
Células corrompidas, sácalas de ti, y deja que su muerte ponga a prueba su genética.
Tumores, enviados para maldecir en voz alta a Dios. Cuando el sombrero de mago de Dios es sólo un mito, y herramientas duras y sudor en Su frente son la realidad. Buscando siempre la manera, decidiendo para el paciente. Él, sabrá donde cortar, Él sabrá lo que es mejor. Él encontrará maneras aún frente al caso perdido.
Pero siempre esperando nuestro consentimiento para proceder.
¡Cuánto ama y odia un paciente con cáncer a su doctor! Su veredicto y acciones lo aterrorizan tanto, y aún ve salvación en él.
Una vez recibido el paciente, no se olvidará de él. Es Su paciente.
Tumores, causantes de locura y desesperación para quien los posee.
Con mucha frecuencia, aparecen nuevos, o permanecen escondidos por años.
Pero he aquí un doctor que no se dará por vencido, aún cuando el paciente sí.
Tumores, nunca son enviados por Dios. ¿Cómo podrían?
En su obra, en su capacidad, en su misión, te darás cuenta del padre al que le rinden cuentas.
Ladrones, asesinos, boicoteadores.
Batallas que parecen eternas, pero no lo son.
Y es que un tumor no está nunca, ni estará, destinado a permanecer.
Tumores, indeseables, sucios, y aún a mi pesar, he aprendido tanto de ellos.
Pero nunca lo hubiera logrado sin el doctor.
¿Hay aquí otro loco que quiera regalarle una derrota sin pelea a sus tumores?

Tumores, aún cuando tus dos piernas sean amputadas, un buen médico buscará como ayudarte a caminar de nuevo, hasta el día que tu vida encuentre la vida sin ellos.

jueves, 8 de enero de 2009

Despertando a Soñar


Sueño con muchas personas. Y con tantas cosas a la vez.
Sueño con palabras dichas, y con ecos de tiempos más iluminados.
Sueño con personas que no he visto en mucho tiempo, y con imágenes que se han convertido en una pesadilla ver.
Mientras sueño, digo cosas que normalmente no digo, pero que siempre quiero decir, y acontecen hechos que no vienen a mal.
Entonces despierto en la oscuridad, y me pregunto a mí mismo cómo es que mi mundo se ha vuelto tan oscuro, y cómo mi vida en un sueño puede tener más peso para mí que la vida que vivo mientras estoy despierto.
Y mientras la primera de las luces se enciende, una luz sigue a otra, y de repente aquí estamos, caminando otro día, en la pequeña ciudad, donde costó un rato acostumbrarme a la desviación de la calle que tomo siempre, pero finalmente se camina tan ligeramente como caminábamos antes.
Entonces llegan las personas de cada día, y tantas cosas a la vez.
Y se dicen las palabras, y se recuerdan tiempos más iluminados.
Y ciertos cambios en estas calles, son realmente incómodos, y desagradables, pero se hace lo que se puede.
De repente alguna de las imágenes en mis sueños, se cuela por obra de algún misterio en la realidad de estar despierto.
Y quizá entonces se le concede un mayor valor al día que de costumbre.
Y si no, nos mantenemos despiertos lo suficiente, lo suficiente para poder sentirnos adormecidos nuevamente, y volver a soñar, y volver a sentir, y dejar que nuestros sueños tomen el control.
Y tal vez durmiendo, aprender a despertar.
Cierro mis ojos nuevamente, pero aún no estoy dormido.
Aún doy vueltas con los sucesos del día, con la ilusión de controlar todo mejor al día siguiente.
Y cuando me he cansado de soñar que el control me pertenece, mi vista se adormece, y entonces sueño. Sueño con muchas personas, y con tantas cosas a la vez.

viernes, 2 de enero de 2009

Leyenda Oscura


Existen seres que creen que lo único que existe es la luz. Su forma, es la de una construcción, siempre con la capacidad de cambiar, siempre formas distintas una de la otra. En algunas ocasiones se les dijo que también existía la oscuridad, pero por diversas circunstancias se les olvidó que existía, por no haberla visto. Incluso hay algunos que aún tras haber visto la oscuridad, se olvidaron también de su existencia.


De lo que en verdad no se había dado cuenta ninguno de estos seres, era de que la oscuridad los rodeaba. Sí, como el negro del espacio rodea al globo terráqueo, y como la oscuridad de la noche rodea a una vela que ha sido encendida en medio de la misma, pero que tarde o temprano sucumbe ante el poder de la negrura; así también, dicha oscuridad abrazaba con un manto siniestro las vidas de dichos seres, siempre ejerciendo presión, siempre jugando a tocarlos, siempre esperando el momento adecuado para filtrarse.


De la misma manera en que los antiguos habitantes del mundo ignoraban la oscuridad que rodeaba el planeta en tiempos europeos, así muchos de estos seres ignoraban la realidad de su condición, hasta que llegaba el día fatal. No sé como es que sucedía en realidad pero parecía que dicha oscuridad seleccionaba cuidadosamente su objetivo, seleccionaba un nuevo hogar para vivir. O tal vez, simplemente era un filtro, provocado por la más incomprensible causalidad. Entonces, como se filtra el agua en una grieta en el techo, o como el frío viento se cuela por una rendija abierta, así entraba sin invitación, pero con todo su derecho la oscuridad, a la vida de su objetivo.


Y de la manera en que sucede cuando un ladrón entra a tu casa, así la oscuridad penetraba, a veces sutil y lentamente, pero en las ocasiones más desgraciadas de una manera violenta y voraz, quebrando la mesa nueva, haciendo añicos la foto más querida colgada en la pared, creando mil pedazos a partir de la vajilla que estaba ahí desde el matrimonio de los abuelos.
Lo único que tenían estas construcciones era una chimenea, con un fuego en ella. A veces la entrada de la oscuridad era tan definitiva que incluso de un soplo apagaba dicha hoguera. Era toda una batalla, sí, cuando la oscuridad entraba en su vida el pelear para volver a encender o (suertudo) mantener encendido dicho fuego. La declaración de la oscuridad es simple y a la vez definitiva, como definitivo es que un cuerpo al caer golpee el agua, con un sonido tan ridículo cuando el mismo no sabe que está por caer. Con este nivel de credibilidad la oscuridad abre su boca para decir: “Tarde o temprano el fuego se apagará”.


Así que tras mucha pelea y días y horas de cansancio por mantener la luz encendida, un día el ser se da cuenta que sería mucho más sencillo dejar que el fuego se extinga. Al fin y al cabo, es física, acción y reacción, tarde o temprano mi fuego se va a apagar. Es cierto. La oscuridad parece estar en lo cierto. Y es más cómodo, es tan cómodo. Es más hasta se siente bien. Si dejo que la luz se apague por completo, la destrucción que es iluminada por las llamas que aún quedan me dolerá menos, porque sencillamente la dejaré de ver. Puede incluso, que en algún momento me convenza a mí mismo de que todo lo que siempre existió fue oscuridad.


Y así, la última llama del ser se desvanece, y con ella todo lo que había dentro de su construcción. Todo recuerdo, toda canción albergada, y toda historia. Incluso cada pelea, cada esfuerzo. Ningún otro náufrago del mar de las tinieblas, ningún otro viajero con su esposa a punto de dar a luz, podrá encontrar dicho hogar, en medio de tanta oscuridad.